01.01.2020 11:19:00 AM
Sexo suave, la dimensión más profunda de intimidad
Fuente: REDACCIÓN INTERNACIONAL.
S.F.M.- Muchas de las imágenes y textos que vemos a nuestro alrededor muestran un tipo de sexualidad caliente en la que abundan los cuerpos medio desnudos, las posturas incitantes y seductoras, y los mensajes sugerentes, pero existe otro tipo de sexualidad, el sexo suave.

“La sexualidad caliente, que es la que la mayoría de las personas han experimentado, encierra seducción, excitación y lujuria, y consiste en ir generando mediante la estimulación, la excitación y el deseo, una especie de tensión que, al final, deseamos liberar a través del orgasmo”, según las terapeutas sexuales Diana Richardson y Wendy Doeleman.

Richardson está considerada una de las mayores especialistas en sexualidad del mundo actual, mientras que Doeleman es formadora de sexo tántrico y está especializada en sexualidad para adolescentes y jóvenes.

Señalan que este sexo caliente es el habitual de muchas personas, pero tiene sus desventajas, como la ausencia de orgasmo o la dificultad para alcanzarlo, la eyaculación prematura, el dolor durante la relación sexual, la pérdida del interés por la otra persona tras el coito o la necesidad de más estímulos y cada vez más fuertes para excitarse.

Pero, según Richardson y Doeleman existe otra forma de “hacer el amor”, más tranquila, relajada y suave, y al mismo tiempo más plena y placentera.

“Una sexualidad centrada en lo que se siente en cada momento y en la conexión que se establece con la pareja, en lugar de enfocarse en lograr una meta, el orgasmo”, señalan las expertas en su libro “Sexo Cool”, el denominado sexo suave.

Sexo suave, la dimensión más profunda de intimidad
En el sexo suave lo primordial es estar relajados, conscientes y conectados. Los movimientos deben ser conscientes, más lentos y suaves, y concentrarnos más en “¿qué estoy sintiendo en este momento”, en vez de “¿cómo puedo hacer que esto vaya a más?” , aseguran.

Lo denominan ‘sexo cool’ y lo describen en el libro ‘Manual de sexualidad amorosa para jóvenes’, aunque aclaran que también está dirigido a cualquier persona interesada en recuperar la dimensión profunda del sexo.

“Cuando las caricias, la consciencia y las sensaciones sutiles sustituyen a las técnicas y las posturas, la sexualidad se torna más sencilla y placentera”, enfatizan.

El ‘sexo cool’ que definen Richardson y Doeleman tiene sus raíces en el ‘tantra’, una técnica que se originó en la India hace al menos 1.500 años, que contempla la sexualidad como una parte de la espiritualidad y enseña a poner atención y conciencia a nuestros pensamientos, sentimientos y actos.

Las especialistas proponen algunas de las prácticas preliminares para aumentar la sensación de energía y conexión en pareja.

El abrazo de la fusión
Cuando uno está enamorado el reencuentro con la pareja, después de haber estado separados un tiempo, puede ser bonito, utilizando un tipo de saludo diferente del habitual beso con lengua, que enseguida despierta el ‘deseo caliente’, según las autoras.

Por ejemplo, recomiendan probar el “abrazo de la fusión”, que es una forma de abrazarse unificándose con la otra persona.

“Consiste en envolverse mutuamente con los brazos, ambos enamorados, con los pies firmemente apoyados en el suelo, y con los cuerpos en contacto total, incluidas las pelvis, sin sacar el trasero hacia afuera”, indican.

“Si uno de los dos es mucho más alto que el otro, puede mantener la columna erguida y agacharse un poco flexionando las rodillas. La persona más baja también puede ponerse de pie encima de algo”, según estas terapeutas.

Según las expertas, es posible que los miembros de la pareja sientan que se están fusionando el uno con el otro, pero no por ello deben de dejar apoyar los pies firmemente, siendo consciente de éstos.

“Cuando sientan que ya es suficiente, pueden separarse en silencio y quedarse unos momentos mirándose”, sugieren.

Un beso en los labios
“Juntar vuestros labios para conseguir un contacto suave y jugoso, sin usar la lengua, es una muy buena alternativa”, aseguran.

“Al besar solo entre los labios, descubriréis que, al estar conectados relajadamente, se crea un sentimiento real y os podréis besar durante más tiempo, porque el beso intenso con lengua no sólo suele aumentar rápidamente la excitación y conducir fácilmente al sexo caliente, sino que además cansa un poco al cabo de un rato”, advierten.

No necesariamente…
Aunque muchas personas piensan que el coito es la meta final del sexo, Richardson y Doeleman señalan que la sexualidad nos ofrece muchas otras formas de estar juntos, por ejemplo: besar, acariciar, lamer, abrazar o dar masajes.

El sexo suave implica “dejar de lado la idea de que es necesario que os excitéis mutuamente, o de que tenéis que llegar al clímax, o hacer que llegue vuestra pareja”, apuntan.

“En el sexo caliente se genera tensión, mientras que en el sexo suave o “sexo cool” el principal objetivo es ser consciente y relajarse. Esto, lejos de ser aburrido como puede creerse de antemano, permite vivir experiencia múltiples y variadas e incluso se pueden tener orgasmos más intensos y prolongados”, señalan.

Buscando la conexión
Mirarse mutuamente con frecuencia e intentar estar realmente conectados puede ayudar, según las autoras, que recomiendan a los integrantes de la pareja “ser conscientes de lo que están haciendo y sintiendo, y compartirlo de vez en cuando”.

sexo suave
Wendy Doeleman. Foto cedida por la autora
También aconsejan experimentar estando tumbados juntos (aunque sea vestidos) y respirando profundamente.

“Se puede probar a inspirar y espirar a la vez, o también hacer lo contrario, cuando uno inspira, el otro espira, respirando así durante un rato. Los enamorados también pueden darse masajes mutuamente y probar diferentes formas de tocarse”, según las especialistas.

Haciendo sin hacer
Cuando llegue un momento en que la pareja sienta un fuerte propósito o se excite, estas terapeutas sugieren observar qué pasa cuando no se hace nada.

“Si estáis entrelazados en un abrazo de costado y sentís que el deseo y la excitación fluyen por vuestras venas, comprobad qué sentís no haciendo nada. Respirad profundamente, concentraos en las sensaciones de vuestro cuerpo, sentidlas, dejaos sorprender y estad abiertos a lo que sucede a continuación”, aconsejan.

Caricias: cuando menos es más
“Las caricias no tienen que ser fuertes o firmes. De hecho, cuando son más suaves, conscientes y delicadas, producen un impacto mayor”, explican las autoras de ‘Sexo cool’.

En ese sentido, Richarson y Doeleman recomiendan observar qué sentimos y qué siente la otra persona si solo tocamos o rozamos las zonas sensibles de su cuerpo muy suavemente, con el dedo índice o la palma de la mano, y enfatizan que en lo que respecta a la intensidad de las caricias “¡Menos suele ser más!”, concluyen.
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