Roberto Neris: del mercadeo a la comunicación, la historia de un creador que fabricó sus propias oportunidades

Hay vidas que se construyen con suerte, y otras con voluntad. La historia de Roberto Neris pertenece a la segunda categoría: la de quienes, con disciplina y claridad, deciden abrirse paso sin esperar que el destino haga el trabajo por ellos. Nada en su trayectoria fue improvisado; todo fue resultado de una convicción profunda: las oportunidades no llegan, se fabrican.
Aunque nació en La Vega, apenas tenía tres meses cuando sus padres se establecieron en San Francisco de Macorís, ciudad donde creció, se formó y encontró el camino que definiría su identidad profesional. Tres palabras explican su carácter: disciplina, empeño y amor al trabajo. Son los pilares que sostiene desde niño y los que, cuarenta años después, siguen siendo su brújula.
Antes que comunicador, Roberto es mercadólogo. Y sería esa formación más que un sueño de infancia la que lo llevaría a los medios. No fue un salto al vacío ni un impulso romántico: fue una estrategia.
“La comunicación llegó por necesidad, como una estrategia de marketing para vender un producto llamado Roberto Neris”, afirma con honestidad.
Esa visión lo empujó a no esperar llamadas ni invitaciones. En 1999, tomó una decisión que cambiaría su rumbo: producir desde cero su primer programa. Así nació Mercados, un espacio educativo transmitido los domingos a las 11 de la mañana por SuperCable canal 3, donde analizaba temas de administración, contabilidad, mercadeo y negocios. Para la televisión local de la época, un formato así era territorio inexplorado.
Ese primer paso marcó más que una trayectoria: definió su carácter. Por eso, años después, ya con una carrera establecida, Roberto se convirtió en puente para jóvenes comunicadores, ofreciéndoles las oportunidades que él nunca tuvo.
Aunque ha trabajado dentro y fuera del país, su base siempre ha sido San Francisco de Macorís. Desde aquí, su trabajo comenzó a conectar con la diáspora dominicana en Estados Unidos, abriéndole un espacio que hoy considera una de sus mayores satisfacciones.




